domingo, 17 de marzo de 2013

Un hasta luego Nhía

Hoy una vez más la muerte vuelve a dar un golpe duro, cuando me informan que falleció otra gran mujer a quien quería de corazón, Enilda (Nhía) Figueroa de Díaz.

NhÌa, como la llamaban cariñosamente, hoy nos deja a todos, pero en especial a sus hijos Alfredo Javier, Renaldys, Jairzhinio, Gurghys y Dainhilbys, a su esposo Alfredo Díaz, a sus nietos, hermanos y amigos.

Hace años que conocí a la señora Nhía, en los terrenos del campo de futbol de Conejeros, exactamente en el estadio Alfredo Díaz, haciendo sus empanadas y con solo vernos llegar, nos preguntaba al equipo de prensa como cualquier madre, si habíamos comido y sin esperar respuesta ya tenía en sus manos una empanada, mientras que Alfredo nos extendía algo frio para refrescar el cuerpo.
Hoy cuando aún mi corazón llora la muerte de mi amada madre Ofelia de Carmen Díaz de Díaz, me duele saber que muere otro ser especial en mi vida, una persona que se ganó mi respeto desde hace años atrás, sin pensar trabajar para su hijo.

Se me hizo fácil tener una relación especial con Mi Vieja, así la llamaba de corazón, recibí de ella cariño y amor, porque se le hacía fácil darlo y como no hacerlo cuando era lo que brotaba de sus poros,
Madre preocupada, que siempre tenía en sus labios los mejores consejos para sus hijos y para todos, la mujer preocupada, humilde, con su caminar pausado pero seguro, la que con mucha humildad y dedicación llevo un hogar lleno de amor, formó hombres y mujeres de bien. 

Nhía, hoy tus hijos, esposo, nietos, hermanos, sobrinos y amigos, hoy lloran por el inmenso vació que dejas en sus corazones, sabemos que está en la casa del padre y velaras por todos los que dejaste aquí,
Nhía, hoy quiero pedirte que vele por todos nosotros, así como lo hace mi madre, sé que es un hasta luego “Vieja”, que Dios te acoja en su reino.

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